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Parlament de les Illes Balears

Servei de Comunicació i Divulgació Institucional

CONVOCATÒRIA RODA DE PREMSA

EL PRESIDENT DEL PARLAMENT, BALTASAR PICORNELL, PRESENTA UN CICLE DE JORNADES SOBRE ‘EL PROJECTE DE LLEI DE CANVI CLIMÀTIC I TRANSICIÓ ENERGÈTICA DE LES ILLES BALEARS’

El cicle és organitzat per Aliança Mar Blava i European Climate Foundation i el seu objectiu és aconseguir l’aprovació d’una llei àmpliament consensuada per poder afrontar eficaçment el desafiament del canvi climàtic.

DIA: Dilluns, 24 de setembre del 2018.

HORA: 12.00 hores.

LLOC: Sala de Premsa del Parlament. (Edifici Ramon Llull).

ASSISTENTS:

  • Baltasar Picornell, president del Parlament de les Illes Balears.
  • Carlos Bravo, coordinador del Secretariat Tècnic de ‘Alianza Mar Blava’.
  • Sarah Oppenheimer, European Climate Foundation.
  • Diputats i diputades dels grups parlamentaris.

En el marc de la recentment iniciada tramitació parlamentària del Projecte de Llei de Canvi Climàtic i Transició Energètica de les Illes Balears, Aliança Mar Blava i European ClimateFoundation (ECF) han organitzat en el Parlament balear un cicle de jornades tècniques i de debat sobre diferents aspectes de la problemàtica i dels temes abordats en aquest projecte de llei.

Aquest cicle es compon de les cinc jornades següents:

  1. El canvi climàtic i el sector energètic. Necessitat d’emprendre la transició energètica. Dimecres 26 de setembre.
  2. La independència energètica a Balears. Transició energètica justa. Dimecres 3 d’octubre.
  3. L’impacte de les instal·lacions energètiques en el paisatge. Dimecres 10 d’octubre.
  4. Mobilitat sostenible en les Illes Balears. Dimecres 17 d’octubre.
  5. Els partits polítics balears davant la Llei de Canvi Climàtic i Transició Energètica. Dimecres 31 d’octubre.

Aquestes jornades tindran lloc a la Sala d’Actes del Parlament, els dimecres esmentats, en horari de 16:00 h. a 20:00.h. (Entrada pel carrer Palau Reial, 16, -Palma. L’entrada serà lliure fins a completar l’aforament).

Amb aquestes jornades, European Climate Foundation i Aliança Mar Blava volen contribuir a difondre la problemàtica del canvi climàtic, les seves causes i els seus efectes i al debat de com avançar de forma més eficaç per la senda de la transició energètica a un model energètic sostenible, descarbonitzat i 100% renovable.

Desde mediados del siglo pasado, el nivel de ruido de origen antropogénico en el medio marino está aumentando a un ritmo alarmante, duplicándose cada década. La fauna marina se ve cada vez más amenazada por el caótico y creciente maremágnum de ruido procedente de la exploración sísmica en las prospecciones petrolíferas, del sonar naval utilizado en maniobras militares y del transporte marítimo.

A nivel global, el tráfico marítimo es una causa importante de ruido submarino, especialmente por el hecho de que más del 90% del transporte mundial de mercancías se realiza con barcos. Éstos, en su navegación, tienden a producir sonido de baja frecuencia que se puede propagar a través de enormes distancias en todas las direcciones. Ello es debido principalmente al fenómeno de la cavitación producido por las hélices, es decir, la formación de pequeñas burbujas de vapor en el seno del agua, las cuales implosionan causando ondas de presión audibles. En las hélices, la cavitación, además de mucho ruido, puede causar daño en los componentes y una pérdida de rendimiento.

Desde el punto de vista del ruido submarino, el efecto que provoca la navegación marítima, considerada en su conjunto, es el equivalente a una especie de niebla acústica permanente y en constante aumento que enmascara los sonidos naturales y altera el comportamiento animal pues este ruido, por sus características, interfiere con las frecuencias utilizadas por diversos tipos de ballenas, delfines, focas, peces y otros animales marinos para el desarrollo de sus actividades vitales. El diseño de mejores hélices, que generen menos cavitación, junto con el de motores más eficientes y más silenciosos, así como la regulación de la velocidad de los buques en determinadas zonas y momentos, son medidas, entre otras, que, además de reducir el consumo de combustible (y por tanto del coste de la travesía) y las correspondientes emisiones de gases contaminantes, disminuirían mucho el ruido submarino provocado por este sector.

No hay muchos datos aún sobre el nivel de ruido submarino producido por la navegación marina en las aguas baleares ni, en particular, en las Pitiusas. A este último respecto, la situación, afortunadamente, puede mejorar ya que la asociación Tursiops ha puesto en marcha el proyecto de seguimiento acústico denominado ‘Nuestros Delfines’, del que Diario de Ibiza ha venido informando en los últimos meses. El objetivo de este proyecto es analizar la presencia de cetáceos en nuestras aguas y su correlación con el nivel de ruido submarino. Para ello, se cuenta con tres hidrófonos instalados en aguas de Ibiza en las zonas de la Reserva de Es Vedrà, Es Vedranell y els Illots de Ponents (zona de impacto acústico presuntamente medio), en la de es Freus (impacto acústico alto) y en el Norte de la isla (impacto bajo). Los datos que se registren de presencia de cetáceos y de ruido submarino en Es Freus serán determinantes para conocer el efecto del tráfico marítimo de todo tipo existente entre las islas de Ibiza y Formentera, una de las rutas más transitadas del Mediterráneo.

Todos tenemos grabadas en nuestras mentes algunas de esas imágenes tan tristes de varamientos masivos de cetáceos: un dramático fin para estos inteligentes mamíferos. El uso de sónares activos en maniobras militares es causa comprobada de estos sucesos.

Los barcos militares usan este tipo de sónares durante sus ejercicios y actividades de rutina para detectar objetos en su trayectoria tales como submarinos, a partir del eco que éstos devuelven pero, inevitablemente, el ruido submarino que producen tiene también graves consecuencias para los cetáceos, especialmente los zifios, animales que pasan la mayor parte del tiempo buceando a grandes profundidades, y son muy sensibles acústicamente.

El 24 de septiembre de 2002 se produjeron varamientos en masa de zifios, en varias playas de Fuerteventura y Lanzarote, en Canarias. Un año después, tras rigurosos estudios de anatomía patológica, un artículo publicado en Nature aportó evidencias irrefutables de que los animales murieron a consecuencia de los ejercicios navales internacionales ‘Neo Tapón 2002’ celebrados en esas mismas fechas frente a la isla de Fuerteventura. Como consecuencia el Parlamento Europeo votó a favor de una resolución en la que se recomendaba evitar el uso de esta tecnología hasta que se conociera el daño a la fauna marina. Como respuesta, el Gobierno español aprobó en 2004 una moratoria para impedir el uso de sónares militares antisubmarinos en las islas Canarias. Desde entonces no ha vuelto a haber varamientos masivos en la zona.

La única parte positiva del problema de la contaminación acústica submarina es que cuando la fuente generadora de ruido desaparece, regresa el silencio. Así, si logramos eliminar las causas del ruido submarino, el mar volverá a ser el mundo del silencio que era hace más de 50 años, y que el oceanógrafo Jacques Cousteau nos mostró en su documental de 1956 ‘Le Monde du Silence’.

La clave la tenemos en la prohibición de los proyectos de prospecciones con cañones de aire comprimido y otras tecnologías generadoras de ruido submarino, evitar la realización de maniobras militares con sónares activos y, como se citó más arriba, la adopción de mejoras tecnológicas en los buques y de buenas prácticas en la navegación marina.

 

Descargar artículo publicado en dominical de El Diario de Ibiza

El problema de la contaminación acústica submarina, o ruido submarino es todavía muy desconocido. Mucha gente cree que los mares y océanos son todavía un «mundo del silencio», como se titulaba el primer gran documental que realizó, en 1956, el famoso oceanógrafo Jacques Cousteau. Pero, desde entonces, las cosas han cambiado mucho y, lamentablemente, a peor. En los últimos 50 años, el nivel de ruido en el mar se ha duplicado cada década, debido a la creciente interferencia humana en el medio marino. Este hecho es causa de una gran preocupación en el mundo científico pues el ruido submarino representa una amenaza significativa para los ecosistemas marinos y la fauna a ellos asociada.

Pensemos que los mares y océanos son un medio muy oscuro; incluso en los de agua más transparente la luz no penetra más allá de unas pocas decenas de metros. Sin embargo, en el agua, el sonido viaja cinco veces más rápido, y muchas veces más lejos, que en el aire. Ballenas, cachalotes, delfines y zifios han evolucionado para aprovechar este medio sonoro perfecto (y también otros animales marinos, como algunos peces e invertebrados) y han desarrollado un sofisticado sistema acústico que es extremadamente sensible al ruido submarino.

Así como nosotros dependemos principalmente de la vista en nuestro iluminado medio terrestre para sobrevivir, ellos dependen del sonido en el oscuro medio marino para ubicarse, socializarse y reproducirse, detectar depredadores y buscar comida. La irrupción de altos niveles de contaminación acústica en su medio pone en riesgo la posibilidad de llevar a cabo con eficacia todas esas actividades básicas para su supervivencia. Desgraciadamente, cada día, los cetáceos, los peces y otras especies marinas se ven amenazados por una cacofonía de ruido industrial procedente de la exploración sísmica en las prospecciones petrolíferas, del sonar naval utilizado en maniobras militares y del transporte marítimo. La actividad que provoca el mayor impacto es la primera de ellas, es decir, la realización de sondeos acústicos, principalmente para llevar a cabo prospecciones de hidrocarburos y otros recursos minerales en el subsuelo marino, mediante la utilización de cañones de aire comprimido de alta presión (air guns, en inglés). Los airguns generan un tipo de explosión con los que emiten ondas acústicas de enorme intensidad que provocan un nivel de ruido en el medio marino de 10.000 veces a 100.000 veces mayor que el producido por el motor de un avión a reacción. Esta fuente de ruido submarino, al igual que los sónares de las maniobras militares, puede producir a la fauna marina graves daños fisiológicos e incluso la muerte, y de hecho está demostrada la relación directa entre estas actividades y varamientos masivos de cetáceos, especialmente en especies de buceo profundo como el zifio de Cuvier.

AUMENTO PREOCUPANTE

De hecho, según el informe ‘Visión general de los puntos negros de ruido submarino en el área Accobams, Parte I – Mar Mediterráneo’, en el período 2005 a 2015, encargado por el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos en el Mar Negro, el Mar Mediterráneo y la Zona Atlántica Contigua (Accobams, en sus siglas inglesas), es particularmente preocupante el aumento que se ha producido, en el citado periodo, de las actividades de adquisición sísmica (sondeos acústicos), sobre todo en relación con las prospecciones petrolíferas, en las que se utilizan cañones de aire comprimido. Así, mientras que en 2005 un 3,8% de la superficie del Mediterráneo se vio afectada por el uso de sondeos acústicos con airguns, en 2013 este porcentaje había aumentado hasta el 27%.

Precisamente, en el área marina comprendida entre las islas de Eivissa y Mallorca y al sureste de Eivissa y Formentera, en aguas entre 100 m y 2.800 m de profundidad, se pretende llevar a cabo el proyecto de prospecciones ‘MedSalt-2’, basado en la utilización de esos cañones de aire comprimido. La realización de este proyecto tendría graves efectos nocivos para la fauna marina.

Así lo ha confirmado recientemente la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) que, en un reciente informe del pasado mes de julio sobre el impacto ambiental del proyecto ‘MedSalt-2’, concluye que «se desaconseja realizar estas adquisiciones sísmicas en la zona» pues tendrían «un efecto desfavorable en las especies de cetáceos sensibles en el área y en particular en el cachalote, y en la tortuga boba, dos especies presentes en la zona todo el año». También se verían negativamente afectadas por este proyecto otras especies de cetáceos, de tortugas marinas, de aves marinas y de peces (algunas de gran interés comercial, como el atún rojo y pez espada).

nivel global, el tráfico marítimo es otra causa importante de ruido submarino, especialmente por el hecho de que más del 90% del transporte mundial de mercancías se realiza con barcos, pero de esto hablaremos en una próxima publicación.

 

Descargar artículo original del dominical de Diario de Ibiza (pdf)

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha expresado hoy su “simpatía y complicidad” hacia la petición de la Alianza Mar Blava de que se prohíban los sondeos de hidrocarburos y ha asegurado que “limitar las prospecciones en el Mediterráneo es fundamental”.

Ribera ha dicho hoy durante una visita al Parque Nacional Marítimo-terrestre de Cabrera que conoce la labor de la plataforma que ayer le solicitó por carta una moratoria urgente para evitar que se presenten nuevos proyectos de prospecciones petrolíferas y de campañas de investigación con sondeos sísmicos en el Mediterráneo mientras se tramita una ley que los prohíba.

“Conozco bien la iniciativa de la alianza Mar Blava y me siento cómplice de las pretensiones y del esfuerzo que han venido desarrollando desde hace años, con epicentro en el Mediterráneo, y con un respaldo social notable, lo que pone de manifiesto hasta qué punto la gente entiende el valor de lo que tiene delante y quiere controlar y limitar las actividades que pueden poner en riesgo la viabilidad de esos activos”, ha asegurado.

Aunque por el momento no conoce el contenido concreto de la carta de Mar Blava, la ministra ha indicado que “esa petición de limitar las prospecciones en el Mediterráneo es fundamental”.

Ha detallado que el Gobierno está actuando al respecto con “una primera medida importantísima que ya está en vigor con la declaración del Corredor de Cetáceos y una segunda medida que se desprenderá automáticamente de la ampliación del parque de Cabrera”. Hoy mismo ha anunciado que dicha ampliación será facilitada y acelerada por el Gobierno para alcanzar las 90.000 hectáreas.

Además el Gobierno estudia otras dos iniciativas al respecto. “Hay que ver cómo encajan para poder satisfacer esa petición que en gran medida forma parte de nuestras prioridades”, ha afirmado. Se trata de la transposición de la Directiva europea de actividades off-shore, sobre la que ha dicho que España está en situación de infracción porque ha superado el plazo en el que debería haberla incorporado a su normativa nacional y que se está ultimando.

Otra vía sería “esa proposición que en su momento presentó la Alianza Mar Blava” para su tramitación en el Congreso.

Ha insistido en que su posición al respecto es “en principio, de total simpatía y complicidad”.

“Ser muy conscientes de cuáles son los efectos y riesgos que estamos dispuestos a asumir hoy y de las actividades off-shore es fundamental”, ha dicho Ribera.

“Caminando hacia un modelo en el que cada vez los hidrocarburos tienen menos peso en el mix energético, nos hace plantearnos hasta qué punto tiene sentido destinar recursos a actividades que, probablemente, si no nacen ya obsoletas, quedarán obsoletas en breve”, ha agregado.

Ver artículo en cope.es

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