Samsø, una isla danesa 300% renovable

La transición hacia un modelo energético eficiente y 100% renovable no sólo es técnica y económicamente posible sino que también es inevitable. Es la respuesta más inteligente, desde el punto de vista ambiental y socioeconómico, al problema del cambio climático, el cual hemos creado por nuestra enfermiza adición a los combustibles fósiles.

La comunidad científica, a través del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas, nos ha avisado de que, si queremos evitar las efectos más desastrosos del cambio climático, debemos realizar con urgencia “cambios de gran alcance y sin precedentes” en la la descarbonización de nuestra economía y de nuestro sistema energético. Los gobiernos más responsables se han tomado en serio esta advertencia y están actuando en consecuencia.

En ese sentido, felicitamos desde estas líneas la reciente aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de las Islas Baleares, la cual, aunque sea mejorable, es un buen punto de arranque para transformar el lamentable sistema energético balear actual en otro mucho más sano, limpio, seguro y sostenible pues estará basado mayoritariamente en la eficiencia y las energías renovables.

Uno de los países más responsables al respecto de la transición energética es, sin duda, Dinamarca. Los daneses llevan muchos años avanzando por este camino con buenos resultados y su objetivo final, ampliamente consensuado a nivel social y en el ámbito político, es conseguir que el 100% de su energía proceda de fuentes renovables en el año 2050, para quedar totalmente libres en esa fecha de los combustibles fósiles.

Y dentro de Dinamarca, marcando un excelente ejemplo a seguir, en materia de transición energética, para otros territorios y especialmente para los insulares, está la isla de Samsø. La transformación energética que desde 1997 se está consiguiendo en este antiguo enclave vikingo es digna de elogio desde todo punto de vista. Se trata de una experiencia que, por su parecida escala territorial, podría servir de referencia para Formentera, si ésta isla quisiera también llegar a ser 100% renovable en el medio plazo.

La isla de Samsø está situada a 15 kilómetros de la península de Jutlandia, tiene una superficie de 114 km² y una población de 3.724 habitantes (datos de 2017). En comparación, Formentera tiene 83,24 km² y 12.216 habitantes (en 2018). La actividad principal en Samsø es la agricultura y ganadería, aunque también alrededor de 75.000 turistas la visitan entre junio y agosto.

En 1997 Samsø era totalmente dependiente del petróleo y el carbón, ambos importados del continente. Pero ese mismo año, el ministro de Medio Ambiente de Dinamarca, Svend Auken, puso en marcha una especie de competición para que las comunidades locales o islas presentaran planes realistas para alcanzar la autosuficiencia con energías renovables. Samsø se erigió como ganadora del mismo y recibió fondos de la Autoridad de Energía Danesa para la elaboración de un plan detallado.

Diez años después, en 2007, Samsø había conseguido, gracias a un proceso altamente participativo del que se sienten especialmente orgullosos, no sólo que toda su electricidad procediera de energías renovables (mayoritariamente eólica y también solar), sino generar más electricidad de la que consumía. Estos excedentes se exportan al sistema eléctrico danés a través de un cable eléctrico submarino que les interconecta con la península de Jutlandia.

En efecto, además de 11 molinos de viento en tierra y diversas instalaciones solares fotovoltaicas, se instalaron 23 MW de turbinas eólicas marinas, a más de tres kilómetros de la costa, para compensar las emisiones de CO2 procedentes del sector de transporte, incluidos automóviles, maquinaria agrícola y los ferries de la isla que lo conectan con el continente (emisiones que todavía no estaban en condiciones de poder evitar). El resultado es que actualmente en Samsø la tasa per cápita de emisión de CO2 es negativa: -3,7 toneladas/habitante.

Así pues, hoy en día las renovables cubren un 308% del consumo de electricidad en la isla, la venta de excedentes les permite además recuperar sus inversiones iniciales y tener beneficios económicos.

En Samsø, el 75% de las necesidades de calefacción están también resueltas con energías renovables. Existen cuatro centrales de calefacción de distrito alimentadas con biomasa para suministrar calor a los hogares y negocios de la isla. Tres de esas instalaciones utilizan paja y una cuarta utiliza astillas de madera de los bosques locales en Samsø combinadas con paneles solares térmicos utilizados para calentar el agua. Una planta es propiedad de 240 hogares, una pertenece a un agricultor privado y dos a la compañía de energía NRGi. Está en proyecto construir una nueva planta de biogás para su uso en el transporte.

Samsø está trabajando ahora, con una cuidadosa planificación y mucha discusión vecinal, para llegar al 2030 habiendo abandonado completamente también el uso de carburantes derivados del petróleo en calefacción, la industria y el transporte. Todo un ejemplo a seguir en las Pitiusas.

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