Blog

Página 1 de 42

El IPCC ya demostró científicamentelacorrelación directa existente entre las emisiones de gases de efecto invernaderoprovocados por el ser humano y el calentamiento global del planeta.

Estamos actuando demasiado despacio, pese a la gravedad del cambio climático que ya nos está afectando, y nos estamos quedando sin tiempo para evitar sus efectos más desastrosos.

Esa es una de las claras advertencias que se desprenden de las conclusiones del nuevo informe, dado a conocer esta semana en Corea del Sur, del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC, siglas inglesas de Intergovernmental Panel on Climate Change), organismo científico auspiciado por Naciones Unidas y autoridad internacionalmente aceptada sobre esta materia.

El IPCC ya demostró científicamente hace tiempo la correlación directa existente entre las emisiones de gasesde efecto invernadero provocados por el ser humano (debido al uso de combustibles fósiles y las alteraciones en el uso del suelo) y el calentamiento global del planeta que está provocando el cambio climático que ya estamos sufriendo (aunque algunos, cada vez menos, todavía no lo quieran ver).

Como reacción a la evidencia científica, y tras cuatro años de negociaciones, el 12 de diciembre de 2015 se consiguió, en la COP 21 de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el Acuerdo de París. Adoptado por todos los 195 miembros del UNFCCC, este tratado entró en vigor el 4 de noviembre de 2016.

El Acuerdo de París tiene como objetivo a largo plazo mantener el aumento de la temperatura media global del planeta por debajo de 2°C sobre los niveles preindustriales, y busca, además, promover esfuerzos adicionales que hagan posible que el calentamiento global no supere los 1,5ºC de incremento,reconociendoque conellose  reduciría notablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.

Plantea además que las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcancen su nivel máximo cuanto antes (aunque en lospaíses en desarrollo el proceso será más largo) y aplicar después rápidamente reducciones progresivas basadas en los mejores criterios científicos disponibles. Con relación a la reducción de emisiones a medio y largo plazo, establece la necesidad de conseguir la neutralidad de las emisiones, es decir ,un equilibrio entre las emisiones y las absorciones de gases de efecto invernadero a mediados de este siglo.

Modelo descarbonizado

En otras palabras, el Acuerdo de Paris nos obliga a hacer importantes esfuerzos en la transición energética hacia un modelo completamente descarbonizado, libre de combustibles fósiles, basado al 100% en la eficiencia energética y las energías renovables.

Lo preocupante es que, según el nuevo informe del IPCC, el calentamiento global del planeta va demasiado rápido y, paradójicamente, nuestra reacción está siendo demasiado lenta. Al actual ritmo de aumento de la temperatura media es altamente probable que el umbral de 1,5ºC de incremento se rebase a finales de la década de los 30 de este siglo, es decir, en poco más de una década.

Como describe el informe, llegar a superar ese límite de 1,5ºC tendría efectos muy negativos para el ser humano y gran parte de la biodiversidad, provocaría eventos meteorológicos mucho más extremos, por ejemplo fuertes grandes olas de calor cada vez más frecuentes, el Ártico estaría libre de hielo en verano, etc. Pese a ello, los gobiernos del mundo están haciendo demasiado poco y actúan demasiado despacio para cumplir con su compromiso de evitar el calentamiento global de más de 1,5°C por encima del nivel de temperatura media en el período preindustrial.

Como advierten desde el IPCC, los próximos 4 a 12 años son cruciales, si queremos alcanzar los objetivos del acuerdo de París y limitar el aumento de la temperatura global a 1,5°C. Se necesitará conseguir una disminución más rápida y mayor en las emisiones de gases de efecto invernadero, tendremos que acelerar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles en todos los sectores (transporte, generación de electricidad, industria, residencial, etc.) acompañado de un considerable aumento de la eficiencia energética y un despliegue masivo de las energías renovables. Todo ello supondrá realizar grandes cambios estructurales.

Hace dos semanas ya explicamos que los escenarios climáticos concluyen que las Islas Baleares van a verse especialmente afectadas por el cambio climático y que serán (son) un territorio especialmente vulnerable a sus efectos, desde diversos puntos de vista: salud, medioambiental y económico.

Descargar artículo del dominical de DIARIOdeIBIZA en formato PDF

 

El Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética de las Islas Baleares acaba de iniciar su tramitación reglamentaria en el Parlament balear. El carácter pionero de esta iniciativa dentro de España despertó ya hace meses el interés en medios internacionales, seguramente en contraposición con el retraso y la desidia del Gobierno Rajoy en presentar su propio proyecto de ley en esta materia, pese a haber ratificado la Unión Europea el Acuerdo de París en octubre de 2016 (y España en enero de 2017).

Se trata de un Proyecto de Ley con objetivos ambiciosos de cara a la reducción de emisiones de CO2 y la descarbonización del sistema energético balear, a día de hoy inmensamente dependiente de los combustibles fósiles en todos los sectores.

Así, por ejemplo, la generación de electricidad en las Islas Baleares está predominantemente basada en centrales térmicas de combustibles fósiles (carbón, fueloil, gasóleo y gas). A finales de 2017, en toda la Comunidad Autónoma sólo había 4 MW instalados de energía eólica y 78 MW de solar fotovoltaica, según datos de Red Eléctrica de España.

La movilidad terrestre en Baleares se basa mayoritariamente en el uso del vehículo privado. Así, la ratio de coches privados por habitante es superior a la media estatal, entre otras cosas, porque no se ha hecho hasta ahora una apuesta decidida por el transporte público colectivo ni la intermodalidad.

Los objetivos generales de este Proyecto de Ley balear son la mitigación de las causas del Cambio Climático y la adaptación de la economía, la sociedad y los ecosistemas a los impactos que éste provocará, además de impulsar la democratización de la energía y, por supuesto, dar cumplimiento al Acuerdo de París.

Para ello, se pretende avanzar hacia la autosuficiencia energética mediante el abandono progresivo de los combustibles fósiles, el incremento de la eficiencia energética (reducción del consumo primario en un 26% para 2030 y un 40% para 2050 con respecto a los niveles de 2005) y aumentar la capacidad para generar en el territorio de las Islas Baleares, mediante energías renovables, al menos el 70% de la energía final que se consuma en ese territorio en el 2050. A este respecto, para la penetración de las energías renovables se plantea como objetivos el 35% en 2030 y el 100% en 2050, porcentajes entendidos como proporción de la energía final consumida en el territorio balear.

El texto prevé la transformación progresiva de las flotas de vehículos de alquiler (muy numerosos en la cada vez más larga temporada turística en Baleares) desde 2020, cuando un 2% de los vehículos deberán ser eléctricos, hasta alcanzar el 100% de éstos en 2035. La medida irá acompañada de importantes inversiones en infraestructura de puntos de recarga eléctrica.

Además se plantea la prohibición de entrada a las islas de vehículos “fósiles”. En 2025 se restringirá la entrada de vehículos diésel a las islas, así como su venta, y en 2035 lo mismo sucederá con los de gasolina y demás derivados del petróleo, de manera que en 2050 el parque móvil esté totalmente descarbonizado. Esta, no obstante, ha sido una de las medidas que más críticas han suscitado en determinados sectores.

Todas las medidas previstas en el citado Proyecto de Ley, permitirán, según lo anunciado por el Gobierno balear, una reducción de las emisiones de CO2 del 40% en 2030 y de un 90% para el 2050, con respecto a los niveles de 1990.

En el marco de la recientemente iniciada tramitación parlamentaria de este texto, Alianza Mar Blava y la European Climate Foundation (ECF) han organizado en el Parlament balear un ciclo de jornadas técnicas y de debate sobre diferentes aspectos de la problemática y de los temas abordados en dicho proyecto de ley, ciclo que terminará el 31 de octubre con una mesa redonda entre los partidos políticos baleares para confrontar sus posturas frente al desafío climático y la necesidad de iniciar la transición hacia la sostenibilidad energética y la velocidad que ha de darse a este proceso.

El objetivo de Alianza Mar Blava y la European Climate Foundation es conseguir la aprobación de una ley ampliamente consensuada para poder afrontar eficazmente el desafío del Cambio Climático.

Es decir, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética que se pretende aprobar en esta legislatura tendrá que ser desarrollada y aplicada sin contratiempos ni sobresaltos, no sólo en la próxima legislatura sino en un marco temporal de varias décadas, para poder hacer frente con éxito a un reto tan importante para toda la sociedad y el medio ambiente como es el del cambio climático. Sin duda, ello sólo será posible si esta ley consigue contar con un amplio consenso social, empresarial y político; dicho de otra forma, si se logra que la inmensa mayoría de la sociedad balear la considere como una ley necesaria y positiva.

La gravedad del problema del Cambio Climático nos fuerza a avanzar de forma urgente y decidida en la transición energética hacia un modelo completamente descarbonizado, libre de combustibles fósiles, y 100% renovable. No sólo porque éste sea nuestro compromiso internacional al haber ratificado el Acuerdo de París, sino porque la comunidad internacional se está moviendo muy despacio al respecto y se nos acaba el tiempo, si es que queremos evitar los efectos más catastróficos del Cambio Climático.

Los datos de los científicos no dejan lugar a dudas. Los impactos esperados en las próximas décadas en las islas Baleares serán especialmente graves, lo que debiera ser motivo de honda preocupación para la sociedad balear y para todas las fuerzas políticas que la representan.

En base a las conclusiones de los modelos climáticos, el incremento de la temperatura media en las Islas Baleares a lo largo del siglo XXI será superior al que se registrará globalmente. Debido al aumento esperado de las temperaturas medias, es muy probable que se produzcan fuertes olas de calor y episodios de temperaturas extremas al tiempo que aumentaría el riesgo de que se produzcan situaciones de grave escasez de agua. El aumento del nivel del mar tendrá consecuencias negativas para el litoral, el suministro de agua (por la salinización de acuíferos), el urbanismo, etc. Así, el aumento del nivel del mar conllevará la pérdida irreversible de muchos metros de sus hermosas playas antes de 2050.

De todo ello se deduce que las Islas Baleares van a verse especialmente afectadas por el Cambio Climático y, dado que es un territorio que concentra un alto porcentaje de población, de actividad económica y de sistemas naturales muy sensibles a los cambios ambientales, se puede afirmar, por tanto, que va a ser especialmente vulnerable a sus efectos, desde diversos puntos de vista: salud, medioambiental y económico.

Sin duda alguna, se trata de un contexto extremadamente preocupante para las Islas Baleares, dada su economía tan dependiente del buen estado de sus aguas y sus costas, de la disponibilidad de agua para el suministro, factores básicos, entre otros, para poder seguir manteniendo su liderazgo en el ámbito turístico, su principal industria.

Estamos en un momento clave. Las islas Baleares pueden convertirse en un referente mundial en la lucha contra el Cambio Climático y ser, en unas décadas, 100% renovables. Es sólo cuestión de voluntad política y compromiso ciudadano.

Ver artículo en 20minutos

Página 1 de 42
© 2013-2018 Alianza Mar Blava