LA FIEBRE DEL CRUDO AMENAZA NUESTRAS ISLAS

En las últimas semanas parece que el eco mediático de las prospecciones petrolíferas en nuestras costas ha bajado muchos decibelios, pero el tema no se ha guardado en un cajón, sino todo lo contrario. Seguimos pendientes de la declaración de impacto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente que dé vía libre o mate definitivamente las aspiraciones de Cairn Energy de buscar crudo en aguas cercanas a las Pitiusas. Y mientras esperamos este documento, el oro negro protagoniza una nueva historia con un nuevo actor y un nuevo escenario: la compañía Seabird y el Golfo de León.

 

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Historia nueva a medias. Parece complicado, pero no lo es tanto: Seabird inició un proyecto en 2011 para buscar combustibles fósiles en esta área, el Golfo de León, que también toca parte de Menorca. El 28 de enero de 2014, el Ministerio archivó esta iniciativa porque Seabird no entregó la documentación en el plazo establecido. Y como Seabird no había pedido una prórroga para seguir adelante con sus planes, todo quedó en nada y los posibles pozos petrolíferos en el Golfo de León cayeron en el olvido. O no, porque Seabird ha retomado la iniciativa y lo quiere hacer desde el punto donde se había quedado, y no empezando de cero con toda la tramitación. Eso supondría trabajos de consulta pública con afectados e instituciones, nuevos informes ambientales, etc.

Este hecho es precisamente el que denuncia Alianza Mar Blava, porque considera anti-jurídico todo el comportamiento de Seabird. Creen que se han saltado pasos legales y que, además, el informe de impacto ambiental presentado hace agua por varios sitios. Se abre un nuevo frente para Alianza Mar Blava, y para explicar su posición hablamos con su coordinador, Carlos Bravo.

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Muchos pensaban que Cairn Energy era pionera en el tema de las prospecciones en el Mediterráneo, pero resulta que Seabird lleva 4 años intentando extraer petróleo en el Golfo de León.

Foto: Seabird Exploration

Foto: Seabird Exploration

Efectivamente. Venimos diciendo desde hace tiempo que hay varios proyectos que afectan y amenazan a todas las Baleares y a todo el Mediterráneo occidental. En cuanto a Cairn Energy, estamos esperando la declaración de impacto ambiental: esperemos que sea negativa, porque todos los indicios puntan en esa dirección, sobre todo tras conocer el informe de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar (DGSCM), que es muy negativa y dice que no debería hacerse este proyecto. Está también el proyecto de Spectrum Geolimited en el mar balear, que está más atrasado en su tramitación, pero también tiene ya un informe muy negativo de la DGSCM. Y luego está el proyecto de Seabird, que efectivamente está tratando de reiniciarse de una forma que consideramos fraudulenta en cuando al procedimiento que se ha seguido: el proyecto había sido archivado de forma definitiva, se declaró mediante una resolución la terminación del procedimiento con el consiguiente archivo del expediente, y por tanto de todos sus trámites. Seabird tiene todo el derecho a volver a presentar el proyecto y tramitarlo de nuevo, pero lo tiene que hacer desde el principio, sin saltarse ninguno de los trámites que establece la ley, entre ellos el de la información pública para que todos los ciudadanos y entidades que lo deseen puedan hacer alegaciones sobre su estudio de impacto ambiental. Lo que estamos viendo es que los Ministerios de Medio Ambiente e Industria, en una situación completamente irregular como mínimo, y pensamos que podría haber incluso repercusiones penales, han decidido dar validez a toda una serie de trámites que no la tienen, porque ese proyecto fue archivado. Es un expediente completamente nuevo, y no puede darse validez a los trámites archivados de otro expediente anterior.

Esto genera una sensación de inseguridad jurídica, ¿no?

Exactamente. Una cosa es que un proyecto quede suspendido, en cuyo caso se podría reiniciar en el punto en el que se había quedado. Pero en este caso concreto, se resolvió declarar la terminación del procedimiento con el consiguiente archivo del expediente. Lo que puede hacerse es volver a presentar el proyecto, pero tiene que tramitarse desde el principio. Lo que el Ministerio de Medio Ambiente está tratando de hacer ahora es dar por válidos unos trámites que antes había declarado inválidos. Y entendemos que está llevando a cabo una actuación contraria al principio de buena fe y de la prohibición de ir contra los actos propios. Es decir, se produce un fraude de ley claramente, porque se intentan rehabilitar o prorrogar unos trámites que no se pueden rehabilitar ni prorrogar. Entendemos que podría haber una actuación contraria a la ley, y actuando a sabiendas de la injusticia que supone.

Eso es prevaricación, ¿no?

Efectivamente. Sería una presunta prevaricación y se podría incurrir en responsabilidad penal. Si después de estas alegaciones que hemos presentado los Ministerios de Medio Ambiente e Industria no hacen caso de lo que decimos y lo siguen tramitando, evidentemente habría que recurrir por la vía penal.

¿Qué parte de Baleares quedaría afectada por la iniciativa de Seabird y qué especies estarían en peligro?

Foto: Seabird Exploration

Foto: Seabird Exploration

Desde el punto de vista ambiental, el Ministerio de Medio Ambiente no debería dudar de que este proyecto no se puede seguir tramitando, puesto que dos terceras partes del área donde se pretenden hacer sondeos acústicos coincide con la parte norte del corredor de migración de cetáceos, que es una zona protegida por el Convenio de Barcelona, del que España forma parte. Recordemos que estos sondeos se realizan con cañones de aire que generan una contaminación acústica submarina enorme que puede matar a peces, invertebrados, etc. El propio Ministerio de Medio Ambiente tiene una normativa y unas directrices que establecen que en estas áreas de protección no se puede llevar a cabo este tipo de actividad. El proyecto de Seabird está amenazando directamente a una importantísima área que es básica para la supervivencia de rorcuales, cachalotes y otros cetáceos protegidos. También en esa zona hay otra especie de cetáceos, el zifio de Cuvier, que es un animal muy sensible a la contaminación acústica y está demostrado que su órgano auditivo, que es vital para poder hacer ecolocalización y encontrar presas y ubicarse, se ve seriamente dañado por estos sondeos acústicos. Hay muchos casos de varamientos y de muertes de este tipo de cetáceos por culpa de los sondeos. Hay un montón de argumentos por los cuales este proyecto no se debería autorizar.

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