¿Futuras prospecciones?

LA LLAMADA Alianza Mar Blava es una entidad que nació y se hizo potente en Ibiza contra los proyectos de prospecciones petrolíferas en el Mediterráneo, que pretendían realizarse en lo que podríamos llamar el ‘mar balear’, el golfo de Valencia y el golfo de León. Está constituida por un número importante de instituciones, asociaciones y plataformas que se agrupan en torno a tres grandes instancias: entidades de la sociedad civil, administraciones públicas y asociaciones empresariales y empresas individuales. Alguna vez se ha dicho que esta entidad es un grupo ecologista, pero la verdad es que no es exactamente así.

Durante los años 2015 y 2016 tuvo un éxito innegable al conseguir detener o hacer que se anulasen hasta seis proyectos o iniciativas de investigación petrolera, gracias a disponer de técnicos conocedores de las materias medioambientales, una voluntad inequívoca de perseguir cada expediente y un apoyo social que constituye un raro ejemplo de aglutinamiento de voluntades. Igualmente, cabe apuntar en su haber el haber conseguido que el Gobierno de España impulsase lo que se conoce como el «corredor de migración de cetáceos» entre el levante peninsular y las islas.

Tras los éxitos obtenidos, Mar Blava había salido del foco mediático. Sin embargo, recientemente ha vuelto a la primera plana al haberse conocido, hace apenas dos semanas, que el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha reanudado la tramitación del llamado proyecto MEDSALT-2 de sondeos acústicos con la discutida técnica de cañones comprimidos. Por cierto, que este era uno de los proyectos que se habían conseguido parar en 2016. Concretamente, entonces se denegó la declaración de impacto ambiental simplificada. Ahora, al reactivarse este expediente, lo que sucede es que el promotor debe pasar por el procedimiento de evaluación ambiental ordinario que es más complejo.

Tras conocerse la noticia, Mar Blava ha vuelto a la carga y ha exigido el archivo del procedimiento, toda vez que, según la información de que dispone, a pesar de venir revestido de un carácter científico, el proyecto indirectamente es de interés de varias compañías del sector petrolero. Esta visión de que en realidad se encubre un objetivo petrolífero, ha sido refutada, de manera un tanto confusa, en estas mismas páginas por un científico representante del proyecto.

Para saber mejor a qué atenerse, se está echando de menos una explicación cabal por parte de la Administración General del Estado, que es de esperar que no practique la técnica del avestruz.

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