Prioridad para los cetáceos frente a los combustibles fósiles

Esta vez se trata de una noticia positiva. Debemos congratularnos, y mucho, puesto que no ha sido tarea fácil, de que el pasado 22 de noviembre el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) pusiese por fin en marcha la fase de consulta pública del proyecto de Real Decreto sobre la protección ambiental del Corredor de Migración de Cetáceos de la demarcación marina levantino-balear del Mediterráneo, tal y como se venía reclamando en los últimos meses al Gobierno español desde la Alianza Mar Blava y desde numerosas instancias públicas y privadas dentro y fuera de nuestras fronteras.

La zona a proteger, que se declara “Área Marina Protegida”, ocupa una superficie estimada de 46.262,82 km2 y comprende la totalidad del espacio marino, incluidas las aguas en las que está integrado, el lecho, el subsuelo, la columna de aire suprayacente y los recursos naturales existentes dentro de los límites geográficos establecidos en dicho Real Decreto. Además se establece la aplicación de un régimen de protección preventiva en esa área.

Se trata de una feliz noticia, no sólo desde el punto de vista de la protección de los ecosistemas y de la fauna marina del mar Mediterráneo, sino también desde la óptica del cambio climático y la necesaria descarbonización de nuestra economía, ya que la protección de este corredor de cetáceos implica también la imposibilidad de que se puedan llevar a cabo diversos proyectos de prospecciones de hidrocarburos que distintas compañías petroleras (Cairn Energy, Repsol, Cepsa, …) habían solicitado en esta misma zona.

El citado corredor es de un altísimo valor ecológico por albergar una gran diversidad de especies de cetáceos (incluyendo la segunda y tercera especies más grandes de la Tierra: los rorcuales y los cachalotes, así como el delfín mular y el delfín listado y especies de cetáceos buceadores de gran profundidad como el calderón gris, el calderón común y el zifio de Cuvier) y, además, es de especial relevancia por ser utilizado como zona de paso migratorio por el rorcual común hacia sus áreas de cría y alimentación en el norte del Mediterráneo. Todas estas especies han recibido ya estatus de protección por parte de varios regímenes de conservación tanto nacionales como internacionales. Por no citar otras muchas especies de fauna marina (aves, tortugas, peces, invertebrados). Pese a ello, como decíamos, este valioso espacio se veía amenazado por varios proyectos de prospecciones petrolíferas cuya superficie de actuación prevista se solaparía con la del propio corredor.

A lo largo de 2016 y 2017 se han producido una larga serie de significados respaldos a la iniciativa, promovida por Alianza Mar Blava, de proteger el Corredor de Migración de Cetáceos como Zona de Especial Protección de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM). Se trata de los apoyos del Congreso de los Diputados, el Parlament balear, el Govern balear, la Generalitat de Cataluña, los Consells insulares de Mallorca, Menorca, Formentera e Ibiza, el Ayuntamiento de Barcelona, los ayuntamientos de Palma, Ibiza, Mahón, Ciudadela, entre otros muchos de las Islas Baleares y, más recientemente, el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat de Valencia, así como las mayores ONG ecologistas de ámbito estatal y diversas instituciones científicas y entidades de conservación de los mares de nuestro país.

El hecho de que, pese a los extraordinarios valores ecológicos de la zona en cuestión, la industria petrolera persistiera en sus esfuerzos para explorar nuevos potenciales campos de petróleo y gas en la región, provocó una reacción decidida por parte de las comunidades científicas y de conservación también a nivel internacional. Así merece la pena recordar el significativo apoyo internacional para proteger este valioso espacio del Mediterráneo español, que Alianza Mar Blava y las organizaciones de conservación marina OceanCareno se permitirá el uso de sistemas activos destinados a la investigación submarina o subterránea transmitieron el pasado mes de septiembre a los responsables de la Dirección General para la Sostenibilidad de la Costa y el Mar del MAPAMA.

Tal y como establece ese proyecto de Real Decreto, con el fin de garantizar que no exista una merma del estado de conservación de las especies presentes en este espacio, se aprueba la aplicación de un régimen de protección preventiva. Este régimen de protección preventiva constará de dos medidas principales.

Por un lado, no se permitirá el uso de sistemas activos destinados a la investigación submarina o subterránea, tanto por medio de sondas, aire comprimido o explosiones controladas como por medio de perforación subterránea) en el área del Corredor de Migración de Cetáceos. Queda por tanto prohibida la realización de sondeos acústicos con cañones de aire comprimido (usadas por las empresas de servicios petroleras para buscar yacimientos de hidrocarburos) y otras fuentes de ruido submarino, una amenaza invisible pero que daña gravemente la intrincada red de la vida marina.

También quedarán prohibidas cualquier tipo de actividades extractivas que no estén en vigor actualmente, lo que implica que, por lo tanto, no podrán ser autorizados los proyectos de prospecciones petrolíferas actualmente en tramitación (por ejm. los doce permisos de investigación de hidrocarburos (PIH) “Nordeste 1” a “Nordeste 12”, solicitados por la petrolera Cairn Energy en el golfo de León, o la del PIH “Medusa”, frente a las costas de Tarragona, solicitados por Repsol, CEPSA, CNWL Oil España y POG), los cuales se pretendían desarrollar en aguas del citado Corredor, evitandose así definitivamente la posibilidad de que hubieran podido generar un impacto ambiental crítico e irreversible sobre el ecosistema mediterráneo.

La protección previa en la normativa española de este Corredor como Área Marina Protegida y la aplicación de un régimen de protección preventiva en esa área son condiciones, ambas, necesarias para que, a su ez, pueda ser declarado ZEPIM por el Convenio de Barcelona.

Así pues, con el anuncio de sometimiento a consulta pública del citado Real Decreto, se despeja oficialmente el camino para conseguir que el Convenio de Barcelona apruebe la declaración de este corredor migratorio de cetáceos como ZEPIM, lo que debería suceder ya en su próxima Conferencia de las Partes, que se celebrará entre el 17 y 20 de diciembre en Tirana (Albania).

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