Proteger el delfín mular

Adquisición sísmica

Cabe recordar que el ‘Proyecto Mediterráneo’ ha identificado en la zona centro de la costa oriental mediterránea de España “la presencia de siete especies de cetáceos: delfines mular, común y listado, calderones gris y común, rorcual común y zifio de Cuvier. Adicionalmente, a partir de avistamientos oportunistas, se ha registrado también la presencia de otra especie, el cachalote. Sin duda, la especie más abundante es el delfín listado.”

Familia de delfines mulares (<em>Tursiops truncatus</em>), © <a href="http://www.flickr.com/photos/volk/1272825070/">Willy Volk</a>

Familia de delfines mulares (Tursiops truncatus), © Willy Volk

Para las zonas seleccionadas, los investigadores del Proyecto Mediterráneo sugieren la “regulación e incluso prohibición de cualquier actividad relativa a la exploración, modificación o explotación del suelo o del subsuelo”.

Los odontocetos (cetáceos con dientes como los cachalotes o los delfines) suelen utilizar frecuencias sonoras para comunicarse, cazar e interpretar el medio. Los misticetos (cetáceos con barbas filtradoras, como el rorcual) usan frecuencias menores a 300Hz, por lo que su comportamiento se ve muy alterado por las prospecciones acústicas que usan frecuencias similares. Los misticetos se suelen alejar de la fuente del ruido, pero se dan casos en los que los pulsos utilizados para las campañas acústicas pueden llegar a producir daños físicos en órganos auditivos o en otros tejidos, e incluso provocar la muerte si estos ejemplares se encuentran cerca de la fuente acústica.

Asimismo, la fácil propagación de las ondas acústicas determina la extensión del impacto a zonas muy alejadas de las fuentes de emisión, produciéndose si no daños graves, si molestias lo suficientemente importantes para cambiar hábitos vitales en dichas especies.

En el caso concreto del delfín mular (Tursiops truncatus), catalogado también como especie protegida en las diferentes normativas, las Pitiusas constituyen uno de los enclaves de invernada más importantes del mediterráneo occidental. La reducción significativa de los recursos pesqueros por las actividades sísmicas puede afectar gravemente a esta población invernante en una de las zonas de alimentación de la especie.

Perforación y explotación de los pozos

La contaminación crónica derivada de la explotación de los pozos puede provocar la acumulación de compuestos orgánicos persistentes tóxicos en la grasa corporal de los mamíferos marinos. En caso de un accidente con vertido catastrófico éstos pueden sufrir el taponamiento de sus vías respiratorias o daños en el tracto respiratorio y la mucosa por efecto de los contaminantes químicos. También ingieren grandes cantidades de hidrocarburos de elevada toxicidad al alimentarse de animales contaminados.

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