Razones para la esperanza

 

Desde ciertas instancias se afirma que no hay marcha atrás a las prospecciones petrolíferas frente a la costa de las Islas Baleares. Sin embargo, desde la Alianza Mar Blava recordamos que la legislación española y europea faculta al Gobierno central para denegar los permisos ambientales de un proyecto en el supuesto de que éste tenga un impacto ambiental inasumible. Sin los ineludibles permisos ambientales (Declaración de Impacto Ambiental, DIA), el proyecto no puede ejecutarse. Esta negativa no implicaría ni prevaricación para la Administración, como se ha llegado a decir por parte del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, ni indemnización alguna para la empresa promotora del proyecto.

Claros ejemplos de ello son las DIA negativas de, por un lado, el proyecto de exploración de hidrocarburos denominado “Campaña Sísmica Chinook (Málaga y Granada)” en el mar de Alborán de la compañía petrolera CNWL Oil España, S.A., (publicada en el BOE del 24 de octubre de 2014) y, por otro, del proyecto de refinería “Balboa” (Badajoz), promovido por el Grupo Gallardo, que fue publicada en el BOE del 16 de julio de 2012. Ambos demuestran que en estos casos no es preciso indemnizar a la empresa.

Desde la Alianza entendemos que éste es el caso en el que nos encontramos, ya que las fases de exploración en busca de hidrocarburos (pruebas sísmicas y perforación de pozos de cata) conllevan unos riesgos ambientales intolerables de contaminación acústica, por hidrocarburos y por metales pesados en un entorno privilegiado y amparado por varias figuras de protección ambiental.

Estos elementos son, según la Alianza, suficientes como para considerar la alternativa cero (no realizar el proyecto) por parte del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, que está evaluando actualmente los permisos ambientales de los proyectos de sondeos acústicos de las empresas Spectrum Geo Limited en el mar Balear y de Services Petroliers Schlumberger en el golfo de León.

La Alianza Mar Blava recuerda que estos proyectos de prospecciones petrolíferas no son una realidad inevitable y que el Gobierno central dispone de herramientas jurídicas y de argumentos ambientales más que suficientes para paralizar el proyecto desde su primera fase de exploración, sin que ello genere derechos de indemnización.

Además, las alternativas limpias al petróleo generan más puestos de trabajo y de más calidad. Se calcula que la apuesta por la movilidad sostenible podría emplear a casi 450.000 personas en el año 2020 y reducir el consumo energético en un 13 por ciento. Una cantidad mucho mayor que la que, por ejemplo, proporciona la plataforma petrolífera Casablanca de Tarragona que no llega ni al 1% de la demanda nacional.

Hay muchos ejemplos, dentro y fuera del Estado español, que demuestran que estas prospecciones se pueden parar. A continuación encontrarás algunos de los más recientes.

 

La petrolera Cairn Energy tira la toalla en el golfo de Valencia

La lucha de la sociedad balear contra las prospecciones petrolíferas en el Mediterráneo dio su primer fruto en junio de 2015: la compañía petrolera escocesa Cairn Energy se vio forzada a abandonar sus planes de extraer hidrocarburos en el golfo de Valencia, en un área de gran valor ecológico localizada frente a las costas de Ibiza y Formentera y de la Comunidad de Valencia. Pulsa aquí para ver más detalles sobre esta victoria.

Noruega prohíbe las prospecciones petrolíferas en las Islas Lofoten

En octubre de 2013, el nuevo gobierno noruego, presidido por Erna Solberg, líder del Partido Conservador, anunció que no se llevarán a cabo perforaciones petrolíferas en las aguas costeras de Lofoten, Vesterålen, Senja, More y Jan Mayen, y en algunas zonas del alto Ártico.

El nuevo gobierno, surgido tras las elecciones generales celebradas en septiembre de 2013, es una coalición entre el Partido Conservador y el Partido del Progreso y cuenta con un amplio apoyo parlamentario de los partidos liberal y cristiano-demócrata. El acuerdo de legislatura firmado por todos estos partidos incluye la decisión de paralizar los planes y proyectos de perforación de petróleo y gas en las Islas Lofoten y demás zonas mencionadas.

Vista de las Islas Lofoten © <a href="http://www.flickr.com/photos/soese/10890231925/">Soese</a>

Vista de las Islas Lofoten © Soese

Las aguas de estas maravillosas islas acogen el caladero de bacalao más grande del mundo, el mayor arrecife de coral de aguas frías, y la colonia de aves marinas más importante de Europa continental. Constituyen también el área de reproducción del 70% de las especies de interés pesquero en los mares de Barents y de Noruega, así como de cachalotes, orcas y focas. La combinación de aguas atlánticas ricas en nutrientes y una estrecha plataforma continental hace que estas zonas sean especialmente productivas y cuenten con grandes recursos naturales, pero implica también que son muy vulnerables a la contaminación.

La industria pesquera y las pesquerías tradicionales han sido la base económica y de empleo de estas regiones durante siglos. La población de bacalao más grande del mundo desova exactamente en las mismas áreas donde la industria petrolera pretende acceder a las reservas de hidrocarburos para su explotación.

Tras más de una década trabajando con este objetivo, la decisión gubernamental de prohibir las prospecciones ha sido celebrada como una gran victoria de la sociedad civil. El acuerdo tiene implicaciones muy positivas para los pescadores, el medio ambiente y las regiones amenazadas por los proyectos petrolíferos, que podrán ahora seguir desarrollando una economía basada en la sostenibilidad y las nuevas tecnologías. Obviamente también supone un avance en los esfuerzos globales contra el cambio climático, al evitarse la extracción de más recursos fósiles para su combustión y las consiguientes emisiones de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero.

Noruega es uno de los principales productores mundiales de petróleo y de gas, y tiene una economía muy dependiente del petróleo. La decisión del Ejecutivo de Erna Solberg tiene por tanto un gran calado político y económico para el país nórdico, pues las reservas estimadas en estas áreas marinas ascienden a unos 2.300 millones de barriles de petróleo equivalente, que deberán permanecer ahora en el subsuelo.

Y más aún en el contexto actual de descenso continuado de la producción de crudo en Noruega, procedente principalmente de pozos antiguos en el Mar del Norte. En 2013 la extracción ha experimentado un nuevo descenso por 13er año consecutivo, cayendo a la mitad de su pico de producción en el año 2000.

De hecho, la empresa petrolera de mayoría estatal Statoil ASA (STL), fundada en 1972 y que constituye actualmente la mayor compañía de Noruega, con unos 17.000 empleados (Noruega tiene una población de poco más de cinco millones de habitantes), ha sido muy crítica con la decisión del Gobierno y ha advertido a éste que sacrificar el aprovechamiento de los recursos petrolíferos en las islas Lofoten impedirá que Noruega recupere el liderazgo mundial en la explotación de hidrocarburos offshore. Statoil advierte además que la producción de crudo caerá rápidamente a partir de 2015 si no se descubren nuevos e importantes yacimientos, y podría disminuir hasta llegar en 2030 a un 50% de los niveles actuales.

En contraposición, los argumentos de organizaciones ecologistas como WWF y Amigos de la Tierra, entre otras, a favor de la prohibición se centraban en que el valor de este área para la biodiversidad y el desarrollo sostenible supera con creces el beneficio a corto plazo producido por los ingresos obtenidos por la comercialización de ese petróleo.

En el país hay un amplio debate sobre la necesidad de avanzar en la transición desde los combustibles fósiles a las energías renovables. La valiente y comprometida decisión del nuevo Gobierno noruego será un acicate para progresar en esa dirección.

Moratoria petrolera en un hábitat de ballenas grises en Rusia

El 22 de octubre de 2013 la organización ecologista internacional WWF daba a conocer una nueva victoria para el medio ambiente relacionada con la explotación de hidrocarburos.

La buena nueva consiste en un aplazamiento hasta al menos 2017 de la decisión sobre la construcción de una nueva plataforma petrolífera cerca del hábitat de una población de ballenas grises en peligro de extinción en el Pacífico noroccidental, de las que apenas quedan 150 ejemplares. La campaña de concienciación sobre la empresa petrolera, Sakhalin Energy, y sobre los bancos que financiaban este proyecto, ha conseguido que el propio consorcio petrolero tomara voluntariamente esa determinación. Ello implica que ahora hay un margen de tiempo más amplio para tratar de convencer a promotores, inversores y autoridades de que el proyecto debe ser completamente abandonado.

La plataforma petrolífera en cuestión, denominada Sakhalin-II, se pretendía construir cerca de la zona de alimentación estival de esas ballenas grises en el extremo oriente de Rusia, donde ya existen otras dos instalaciones petroleras. WWF ha argumentado que, de acuerdo al conocimiento científico existente, el aumento de la contaminación acústica submarina por la construcción y el funcionamiento de la estructura podrían forzar a estos cetáceos a emigrar de su zona de alimentación, lo que podría tener consecuencias nefastas para su supervivencia. Las ballenas grises tienen mala vista y para encontrar alimento (y comunicarse entre ellas) se basan en la ecolocalización, una de las funciones de su sofisticado sistema auditivo, extremadamente sensible. Tanto los adultos de ballenas grises como sus crías recién nacidas deben consumir suficiente alimento durante el verano para poder hacer con éxito sus largos procesos migratorios.

Obviamente, la amenaza de vertidos de petróleo es otro de los problemas ambientales inherentes a este tipo de explotación que pueden tener consecuencias catastróficas para los ecosistemas afectados y para los seres vivos, como las ballenas grises, que en ellos se desenvuelven. Con la complicación añadida de que en las gélidas aguas subárticas estos vertidos son aún más difíciles de limpiar.

No obstante, WWF alerta de nuevos desarrollos petrolíferos en la zona, como el muelle temporal proyectado por Exxon Neftegas Limited en hábitat ballenero, lo que igualmente podría perturbar su área de alimentación, un proyecto absurdo pues existen otras alternativas de descarga en tierra, según WWF. La lucha, pues, continúa.

Denegado el permiso para unos sondeos sísmicos en la costa de California

El 14 de noviembre de 2012 el voto unánime de los comisarios de la California Coastal Commission permitió rechazar el proyecto de la compañía Pacific Gas and Electric (PG&E Co.) de realizar sondeos sísmicos de alta energía en la costa del Condado de San Luis Obispo, debido a los riesgos para las pesquerías y la vida marina. La denegación es de momento temporal por un año, pero seguramente se convertirá en definitiva.

La compañía eléctrica PGE había planteado realizar esos sondeos sísmicos para analizar la red de fallas geológicas que rodean la central nuclear Diablo Canyon con el fin de disponer de más datos sobre frecuencia e intensidad de terremotos. Se trataría de la utilización de cañones de aire comprimido para realizar golpes explosivos de sonido de 250 decibelios en el océano cada 15 segundos durante un prolongado periodo de tiempo.

La campaña en contra de estos sondeos sísmicos ha movilizado a miles de personas, entre ellas a colectivos de pescadores, submarinistas, surfistas, activistas medioambientales y nativos americanos.

Parque Montaña de Oro, condado de San Luis Obispo, California © <a href="http://www.flickr.com/photos/traderchris/5003146903/">Chris</a>

Parque Montaña de Oro, condado de San Luis Obispo, California © Chris

La California Coastal Commission ha tomado la determinación de proteger sus recursos pesqueros. Los estudios científicos demuestran un daño seguro a las pesquerías en el corto-medio plazo, con reducción de capturas de hasta en un 50%., y posibles efectos en el largo plazo debido al daño a las poblaciones por la mortandad que los sondeos sísmicos provocarían en larvas y ejemplares juveniles. Además, se darían importantes daños en el medioambiente marino (muy especialmente en las poblaciones de cetáceos).

En estos elementos se ha basado la decisión de no abrir la costa californiana a ese tipo de actividades sísmicas. En este caso concreto ha llegado a la conclusión de que los estudios sísmicos no contribuirían a hacer la central nuclear más segura ni a procurar una herramienta eficaz para predecir terremotos. Sin embargo, el daño ambiental estaría asegurado.

La petrolera brasileña Petrobras abandona su proyecto de explotación en aguas profundas

El gigante petrolero brasileño, Petrobras, anunció en mayo de 2011 su decisión de abandonar su proyecto de exploración y explotación de petróleo en aguas profundas neozelandesas en la zona conocida como Raukūmara Basin. El anuncio fue realizado tras siete semanas de protesta ciudadana, sin haber llegado a terminar su campaña de sondeos sísmicos previos, que ya estaba en marcha.

Raukumara Basin es una cuenca oceánica muy inexplorada que yace a gran profundidad en aguas de la costa este de la Isla Norte de Nueva Zelanda. Petrobras emprendió unos sondeos sísmicos mediante el barco Orient Explorer, que se encontró con la oposición de una flotilla organizada por Greenpeace y la tribu Maorí local, los Te Whanau a Apanui. El Gobierno neozelandés incluso envió barcos de su armada con policías para proteger la actividad del Orient Explorer, en sintonía con su política de favorecer la explotación de petróleo en aguas profundas, lo cual, según el Primer Ministro de Nueva Zelanda, permitiría construir una economía fuerte y crear empleos. Estos mismos argumentos han sido utilizados por el Ministro de Industria, Energía y Turismo en España.

La campaña sísmica de Petrobrás tenía que durar entre 45 y 60 días, pero a los 32 días de actividad la empresa decidió cancelar las operaciones, tras ver impedida su actividad en ese tiempo durante una serie de días por el mal tiempo y por las protestas de la flotilla.

Por supuesto, Petrobrás ha argüido que su decisión de abandonar la zona era puramente comercial, basada en una serie de factores incluidos los de estrategia interna en cuanto a priorización de su carpeta de proyectos de prospección petrolífera y de gas en el mundo.

También afirmaba no haber encontrado nada interesante en la zona desde el punto de vista geológico.

Refinería y oleoducto Balboa: declaración de impacto ambiental negativa tras siete años de oposición

La refinería Balboa fue un proyecto para construir una refinería de petróleo en el municipio de Los Santos de Maimona (Badajoz). Aunque se trataba de un proyecto de refinería de interior, su puesta en funcionamiento hubiera significado un incremento notable de la presencia de petroleros en las costas de Huelva, especialmente amenazante para la zona de Doñana, así como la construcción de un oleoducto de 200 km de longitud, que hubiera atravesado numerosas zonas de gran valor ambiental, entre ellas Doñana. Tanto el trasiego de barcos petroleros como la existencia del oleoducto entrañaban un alto riesgo de accidente por vertido de petróleo, de consecuencias socio-económicas y ambientales catastróficas.

Tras anunciarse el proyecto en 2004 surgieron diversos colectivos que se opusieron a la creación de la refinería. Con ese objetivo se creó la Plataforma Ciudadana Refinería No, que movilizó a miles de personas en multitudinarias manifestaciones.También mostraron su rechazo organizaciones ecologistas como WWF/Adena. Su trabajo contribuyó a alertar a organismos internacionales como UNESCO, RAMSAR o UICN, y a la Comisión y al Parlamento Europeo, quienes mostraron su preocupación por la negativa afección medioambiental de este proyecto a zonas protegidas como el Parque Nacional de Doñana. Portugal también mostró su oposición al proyecto.

Panorámica de Parque Nacional de Doñana © <a href="http://www.flickr.com/photos/tropicaxarquia/284511501/">Juan Fajardo</a>

Panorámica de Parque Nacional de Doñana © Juan Fajardo

La tramitación del proyecto se inició en 2005 y tuvo que ser abandonada en marzo de 2012, tras recibir, 7 años después, una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) negativa. Esto dio al traste con el proyecto de forma definitiva.

Esa DIA desfavorable al proyecto concluye que la principal causa que hace ambientalmente inviable el proyecto es su potencial impacto sobre el Parque Nacional de Doñana y la afección al medio marino en una zona de reserva pesquera. Además, según el informe, la necesidad de transporte al interior incumple con los objetivos de eficiencia energética que recoge la normativa europea.

Además del impacto seguro en las playas y los ecosistemas marinos de Doñana, existía el riesgo de que se produjeran graves daños a la biodiversidad de la Sierra de Aracena, así como a diversos cursos de agua y a la calidad de vida de todos los habitantes de Tierra de Barros (Badajoz). Ello junto a su elevada contribución al cambio climático. Además hubiera supuesto el despilfarro de una gran cantidad de fondos públicos.

El Consejo Constitucional de Francia valida plenamente la ley antifracking gala

El 11 de octubre de 2013, el Consejo Constitucional de Francia (organismo equivalente al Tribunal Constitucional español) ratificó la plena validez de la Ley estatal gala del 13 de julio de 2011 por la que se prohíbe la utilización de la técnica de fracturación hidráulica (fracking) en las prospecciones y extracciones de hidrocarburos en Francia. Esa Ley anulaba los permisos concedidos previamente.

Una de las empresas que había conseguido permisos de explotación de gas con esa técnica antes de la entrada en vigor de la ley había planteado varios recursos de inconstitucionalidad contra la citada normativa alegando que la misma generaba una supuesta situación de discriminación con respecto a otras empresas con explotaciones de gas que no utilizan fracking y por lo tanto les situaba en una situación de indefensión. La ley antifracking francesa, que se basa en el Principio de Precaución, consideró que este procedimiento de extracción de hidrocarburos supone riesgos e impactos superiores a los que se pueden atribuir a otros procedimientos.

El alto tribunal francés ha rechazado completamente dichas denuncias al no considerar valido el argumento presentado por las compañías supuestamente afectadas y ha sentenciado que la decisión del Gobierno francés de prohibir todo tipo de fracking por motivos de prevención y protección del medio ambiente fue correcta y jurídicamente irreprochable.

El Consejo Constitucional afirma en su resolución que con la prohibición del uso de la fracturación hidráulica en la explotación de hidrocarburos en el territorio francés, “el legislador pretende evitar los riesgos que este proceso de exploración y explotación de hidrocarburos probablemente pueda ocasionar en el entorno”.

En consecuencia, el Consejo Constitucional concluye que “las disposiciones de la Ley de 13 de julio 2011 que prohíbe la exploración y explotación de los hidrocarburos de la fracturación hidráulica y derogar los permisos de investigación que impliquen el uso de esta técnica “son consistentes con la Constitución”.

El Gobierno francés recibió con satisfacción la sentencia del Consejo Constitucional y la calificó de “victoria jurídica, ecológica y política”. El Gobierno galo considera que la sentencia convierte en “jurídicamente inatacable” a la ley de 2011, reconoce “los riesgos para el medio ambiente” que representa esta técnica y avala la política gubernamental de disminución de consumo de hidrocarburos para reducir un 30% el uso de energías fósiles en el horizonte de 2030, a la vez que reafirma su apuesta por la transición energética hacia las energías renovables.

Por otra parte, en España, se suceden las declaraciones institucionales en contra del fracking. Tras las leyes antifracking de varias CC.AA., las resoluciones de diversas diputaciones provinciales y mociones de numerosos ayuntamientos, ahora ha sido la Diputación de Valencia la que ha dado el siguiente paso. Ésta, en su pleno ordinario del 22 de octubre de 2013, aprobó por unanimidad de todos sus grupos políticos solicitar a las Cortes Valencianas y al gobierno valenciano que se declare la Comunitat Valenciana Territorio Libre de Fracturación Hidráulica y que no se permita la utilización de esta técnica en todo su territorio. Según la propuesta aprobada, la entidad provincial también instará al Gobierno central y al Consell a denegar la concesión de permisos de búsqueda y explotación de hidrocarburos por medio de esta técnica y a suspender los permisos en vigor. Igualmente, se elaborará una norma que prohíba esta técnica

Casos reales de proyectos energéticos insostenibles evitados gracias a la oposición social (pdf)

© 2017 Alianza Mar Blava